Era una casa color rosa, en un terreno enorme a una esquina de el malecon y la casa de mi abuela con vista al mar. El jardin tenia hojas secas y un jardinero que nunca dejaba de trabajar, la criada tenia una hija llamada Leonela, que era atrevida y curiosa, tenia mas o menos mi edad. Doña Flor una anciana de cabellera totalmente blanca vivia alli junto a su hija Carmen Juana y su nieta Roxana.

Carmen era un Doctora, segun recuerdo, que daba viajes seguidos a la capital y Roxana, blanca como su madre de ojos cafe enormes y pelo lacio negro, estudiaba en el colegio catolico de la ciudad junto a mi prima y las conexiones de su familia con mi familia eran tan intimas que eramos tios y primos y mas que vecinos, sin union documentada alguna, tan solo la vida cotidiana.

Alex y yo ibamos seguido a casa de Doña Flor, quien tenia unas matas de cereza y siempre necesitaba que la ayudaramos a colectarlas. Su cocina era muy bonita, su hogar, al entrar una mesa de caoba redonda con 4 hermosas sillas en caoba tambien y un estantito junto a la puerta con vajillas blancas y cristal. Una lampara iluminaba la mesa colgando de una cadena desde el techo con cristales de colores colores cortados formando flores y hojitas, una preciosidad.

Mas adelante unos muebles de caoba, con cojines floreados y una mesa en el centro de la misma madera, junto a un pequeño estante con el telefono una dulcera, velas y la guia telefonica. A su izquiera una puerta que daba a un balcon en el que tantas veces me sentir una estrella, parecia una tarima de artistas, yo solia cantar ahi e imaginar. Mas atras a la derecha de la sala, un estar, con un escritorio lleno de papeles y una television antigua, con su base en el suelo. Una puerta al patio trasero lleno de altos arboles y en la habitacion tambien un estante con estatuillas de hadas, duendes, casitas pequeñitas...

Doña Flor coleccionaba ' Paquitos ' o Comics de Kaliman, una especie de Indio si mal no recuerdo, entre otros.

Ella decia que leer era importante, y nos leia lentoo pero con el suspenso y la atencion que merecia y mostrandonos las imagenes de forma detenida. Tenia un estante donde guardaba los paquitos en orden y siempre esperabamos pacientes que buscara la llave para buscar el numero siguiente y disfrutar.

Roxana tenia una mascota muy especial. En la entrada de su casa habia una enorme jardinera de bloques, que dentro tenia agua y un desnivel de cemento que se mantenia seco, algunos juguetes y la Tortuga! Tan grande como una llanta de camioneta. Comia una mezcla de cosas que ya ni bien recuerdo e increiblemente si ella la llamaba venia al lado seco y sacaba la cabeza y la volvia a entrar. Varias veces mi primo y yo la pusimos de cabeza, era muy divertido!

Doña Flor murió. No tengo muchos recuerdos de cuando. Desde ese momento solo sé que la casa cambió y Carmen Juana se sumió en una enorme depresion que la llevo al suicidio dramatico saltando del rompe-olas entre rocas y el mar... Su hija ya adulta, se mudo de la casa y ya no la volvimos a ver hasta que crecimos y supimos que se casaba y haria su vida en otra ciudad.

Solo quise recordar el bonito ambiente y la vida con ellas en mi infancia. Tomando chocolate algunas tardes, o pasteles en su casa y colectando cerezas en su patio, jugando con la tortuga, todo aquello que a medias recuerdo y que fue y siempre sera muy especial.